lunes, junio 06, 2022

Tomasito

 



Yo no hice ese picrew, mi hija lo hizo, así que no exagero cuando digo que el mentado Tomasito tiene cara de babas ((si ven el repentino cambio de nombre del susodicho, sigue siendo el mismo, el cambió de nombre es pa protección ) ) . 

Todo cutis graso granos aquí y allá, peinado de bolsa de basura (o de ninja/samurai) , ojos chiquitos y uniceja que lo hace ver como enojado-maloso. Huele a OvO. En la escuela va regular y sueña con ser abogado. También sueña con ir a Rio de Janeiro para sus torneos de Capoeira. Adicto a los juegos y demasiado imprudente  para su propio bien, pero abispado y buen cocinero. Noble, demasiado. Cursi hasta el asco. Esta miope pero odia usar gafas. Risa tonta y patas chuecas. 

Tomasito es el novio de mi hija. El segundo en su vida. Según ella es el amor de su vida. 

Yo espero que lo sea, pero también que conozca a más fulanos. Pero a la vez no, por que los hombres somos una basura y no quiero que la lastimen...y Tomasito. El cara de babas...es un pinche sol. Un maldito rollo de canela y yo me esfuerzo mucho por odiarlo. Pero no puedo. Pinche escuincle baboso.

Comenzaron a andar un poco antes que iniciara la pandemia. Antes de que ella fuera a Canadá. Primero amigos de baile, de esos que hacen coreografías tipo coreanas y eso los atrajo. A mi hija no le gustaba su cara y yo aplaudía eso, por que si. Mi hija es la más bella del mundo y ese chamaco...nonooonoo....

Pero el mocoso infeliz animal se esforzó por ganarse el corazón de mi hija y un poco el mío. Yo pensé que no durarían por que mi hija se fue a estudiar  a otro lugar y luego llegó la pandemia y ya no había modo que ellos se encontraran....pero aun así, Anduvieron. Y su amor floreció y empalagó todo a la redonda. 

He conocido a sus padres, abuelos y hermanas. Al principio todo bien y luego fue lo del ex, su acoso. Así que me alejé de medio universo. Pero Tomasito se la pasa en casa, preparando comidas o trayendo la que su madre me cocina "para que me sienta mejor". Es decir, están pendiente de mi, por que quieren a mi hija.

Mi niña paso mucho tiempo en casa del novio cuando yo enfermé. Sus padres la adoran, viajan con ella, la invitan a todas partes. Yo me pongo celoso. Llegue a odiarles por que sentía que me la quitaban y por que soy un infantil de mierda. 

Tomasito, el babas, tiene un gran virtud, no se calla la bocota. Habla. Dice que le molesta y busca soluciones hablando, tranquilo. Cuando pelean, mi hija y el, realmente se sientan a hablar...y eso no es muy adolescente...me perturba.

Lo odio cuando pienso que le quitó su virginidad, probablemente en mi casa. Me molesta. mucho. Quiero impedirlo, no quiero estar pensando en la vida sexual de mi hija y preocuparme si se cuidan bien...que el infeliz no le contagie nada.

Pero no puedo odiarlo. No cuando veo a mi hija tan feliz, tan llena de proyectos nuevos. Tan enamorada. No puedo odiarlo por que le quiero, también lo cuido, platico con el, juego con el. Me acostumbré a su radiante presencia en casa, que me ayude en ella y lo anda exclavizando XDD.


Y ya...tengo mas que contar del chamaco este infeliz de averno...pero ya, por el momento es todo. jaja




lunes, abril 04, 2022

Endless

 





Sigo sin saber bien sobre qué cosa debería escribir en este blog. Supongo que aplicaré "la confiable" : sobre "lo primero que me viene a la mente".

Veamos.

Pienso sobre los finales y como los odio, pero como también cómo los necesito. Los NO finales también me emperran.

 Y pienso sobre como me caigo gordo por ello. 

Me choca que una historia no tenga final . Esa rabia insana sucede con muchas de las series que nomás no se terminan. Increíbles historias las cuales jamás he empezado por que sé que no tienen final. 

Yo necesito historias con final. 

Lloré muy hard cuando supe American Gods no tendría continuación y por tanto ya no sabré qué pasa con mis personajes. Sé que esta el libro....pero yo quiero mi final de serie .  Berrinche. Resoplido. Debo madurar ya. 

Tampoco me encanta los malos finales....agr. 

Saben qué, además de todo esto y como suele pasar, yo odio lo que hago. ¿Qué hago? Dejar cosas inconclusas. El eterno hiatus. En todo.  EN TODO. Putísimadre

Hace dos años tuve un periodo de esplendor bien mamón dónde hice de todo como loco sobre muchas cosas. Suele darme esas explosiones de pinche chingoneria masiva. 

Fanfics, cuentos, reseñas, rol, tenia mi taller de cerámica y herrería. A ver, vamos, yo nunca me considerado buen escritor y no suelo compartir mis marranadas,  pero lo que quiero decir, es que era fácil inspirarme con cualquier cosa. Escribí hasta géneros que no creí tocar antes, me dediqué y todo bien. Eran cuentos cortos, eran fics de un capitulo o dos. Era figuras que terminaba. Todo chido. Mis roles uf, hermosos todos, mis parners fuente de toda inspiración. 

Luego todo se apagó. 

Me frustra mucho que de mis juegos de RPG, TODOS. Ninguno ha tenido un final. (( Edit. ya recordé que si finalicé un rol y termino en muerte y depresión XDD ))). Pero de los otros, la mayoría ; nunca sé ni sabré si mis monos tendrán un bonito final, una gran muerte gloriosa. Si dará el paso. Si se acordará. O que. Nunca sé , nunca sabré. Lo odio tanto. Abandono o me abandonan a mitad de trama.

No darle final a mi propia historia ficticia me trauma. Me emputa. 

Quizá todo eso explique muchas de mis manías y mi eterno deseo de cerrar ciclos, pero sin lograrlo por que me da terror saber que ya acabó. (?)

Me gusta tomar un libro, el que sea, leer su ultimo párrafo. No me molestan los spoilers. Los spoilers a mi me tranquilizan. (tampoco se mamen, y no vengan a spoilarme todo). luego tras leer el final, regreso a seguir el orden de los hechos con la tranquilidad de saber de cómo quedara todo, pero también con la emoción de saber implícitamente de ver cómo se llegará ahí, a ese desenlace anunciado. No puedo ni lo quiero evitar, es lo único placer que me queda ante la tragedia de que algo se acabe. 

So, me gusta conocer el final pero no me gusta que las cosas acaben. Es siempre tan triste. Es como esa sensación del agujero del estomago vació, el que uno se pregunta cómo es qué se va a llenar ahora. 

Me gusta lo seriado, lo que desde el inicio anuncia terminación. Como las telenovelas. Ah tan terribles que son, tanto daño que hacen en la psique de los pendejos como yo. AH.

Viene a la mente esa telenovela llamada Remedios...o Milagros. Bueno, no sé, creo que era peruana.  La cosa es que la historia era maravillosa, con personajes perfectamente bien delineados en su cliché; ya saben, el galán malo que por amor se redime, la heroína babosa y renca que por el dolor que le provoca el galán  malo se hace hermosa y maldita hasta que el amor la redime; la sirvienta chismosa y piruja, y la señora loca muy llena de maldad y de odio que los quiere matar a todos. 

Yo lo veía sin falta, la amaba con rudeza.  Recuerdo que en el último día de la novela pasaron solo dos capitulo el preámbulo al final-final. Como lo hacen con el final de ataque de titanes: segunda mitad de la temporada final-final. Algo así. Y por cosas de la vida me perdí el final.

Solo vi parte de la boda de la protagonista, que ya no era renca ni fea, pero si buena y el galán redimido por amor y el consecuente suicidio de la villana en protesta por no haber logrado matado a todos. El fin. C´est fini. Y yo así de ahh nooo. 

Estaba esos dias bien triste, el vació acrecentándoselos. Mi serie ya no mas. ¿Que iba a hacer todas mis madrugadas y de donde tomaría acentos que imitar?. ?¿Por quien me angustiaría sino lograba cumplir su propósito de maldad?- Todo estaba perdido y yo de nuevo con el vació desolador. 

Deprimente todo realmente.

Luego me enteré que estaban repitiendo toda la serie. Y ahí estaba la prota toda teta, campesina y renca, el tan furioso y la villana tan viva.. Ah me emocioné.

Pero ya como siempre me desvié horrible. 

Todo esto tan largo y sin aparente razón, es por que tengo la nostalgia de que se acaba, y siento abrirse ese hueco que me dejan y de no saber lo que más va a pasar, de no saber y no querer que las cosas duren para siempre, por que se enracían , pero tampoco dejarlo ir. 


Que les digo, tengo mis aprehensiones, lo confieso y no quiero volver a despedirme otravez., no lo soporto, aunque me encante desde el principio saber la inminencia de que todo se a acabar. 


Bueno estoy triste, que voy a hacer sin mis ficciones cotidianas si ya no puedo escribir ni bien una entrada del blog?. 

**

la imagen con el final que no es el final final de avengelion y que tuvimos que esperar no sé cuantos años para el final ahora si final final final.



viernes, marzo 11, 2022

Pancheems




No se bien por que escribo esta entrada, probablemente para desahogar mi mala suerte y selección de terapeutas.

Y es que , llegados a un punto, cuando mis amigos o gente en general me trata, entonces es inevitable llegar a una conclusión : este wuey (yo) de plano necesita un psicólogo. 

 Tan evidente, tan lógico.

 Suelo sentirme mal cuando me lo dicen, "busca ayuda", "tienes pedos" y algunas veces hasta obedezco, todo culpuso y asqueado de ser como yo.

 Seguro me lo dicen por que por algo son amigos y se preocupan por mí. Si, eso. Aunque la verdad, confieso, solía preguntarme por qué alguien querría pagarle a otra persona por escuchar su versión de la historia si eso ya lo hago en el blog y sin cobrar. 

Sigo preguntándomelo, por cierto.

 Todo comienza con  mi primer ataque de pánico, a los 16. Yo no sabia que era eso de la AMZIEDAD ni por que me pasaba esas cosas . Solo sentía que "no podía" respirar.   No podía entre comillas, porque aquí estoy demostrando que sí pude, pero se sentía real.  

También vomitaba hiel por las mañanas, y por las tardes al salir a la calle las extremidades no me respondían; mi cuerpo decidía quedarse tieso como perro que no se quiere bajar del carro. Y muchas cosas, wuuu, más. 

Como pasa en casi todas las historias como esta, solo pensé que tenía cancer y polio (?) ; y ya saben,  todo los que una imaginación hiperactiva como la mía podía crear. 

Ha de ser la adolescencia pegando duro. A los 16 ya no vivi con mi familia, sino con puro roomie desconocido y yo con el perpetuo miedo a que algo sucediera.  Al final fui a un temazcal que era lo mas cercano a una clínica donde podría pagar para que alguien me diera un apapacho mental

 Fui con el pretexto inicial de un sangrado nasal bien hardcore . Aprovechando ahí conté con pena mis dolencias y mis sentimientos.  Tras el cuarto de vapor y ser azotado con ruda, me dijeron que no tenia nada, aunque sentía todo. Que ya mejor me fuera a estudiar. 

Me llené de indignación y dije, ya nunca más.

Pero al cabo de unos años,  ya como un adulto que ha tenido que aguantar las frases mencionadas anteriormente. oK, VA. Voy. Ademas tu problemita con la bebida Pancho, no mames. Es que aparte nomas la cagas. Ok, Iré, dejen de joder.

 Recuerdo que mi primera terapia fue Gestalt. Recomendación de quien sabe quién.  Era una señora de unos 60 años que daba las sesiones en su casa que siempre olía a perro. Y no tengo nada contra el olor a perro, algunos de mis mejores amigos huelen a perro, pero prefiero que el espacio en el que me vayan a hurgar la cabeza tenga un fresco olor a nada si no puede oler a mar.

 Esta señora me ponía a acomodar muñecas y peluches según quién era cada uno en mi familia y luego me explicaba lo que eso le revelaba de mí. Sí, cual test de Buzfeed. Lo que nunca entendí es cómo esas revelaciones iban a repercutir en mi ansiedad antes de que me volviera a dar otro ataque de pánico y me quedara ties0 en un baño del centro hasta que Caneko cruzara toda la ciudad para ir a sacarme de ahí (real). Pero ir a jugar a las muñecas estaba bien si lo comparo con los otros 40 minutos de la sesión en los que la señora de los perros tomaba cualquier cosa que yo dijera para soltar una historia de su familia. 

 Yo: "Siento que no merezco nada, me ofrecen algo, y yo con miedo acepto no por que me convenga sino por que siento que ya no merezco que me lo ofrezcan...¿entiende?

". Ella: "Ah, sí, te entiendo, así le pasó a mi hija cuando empezó a trabajar en una empresa de metales. Ella estudió bla. Bla bla. Blablablabla".

 Y mientras ella hablaba yo sentía caer sobre mi cabeza, en monedas de cincuenta centavos, cada uno de los 300 pesos que le pagaba por la hora hasta que la consulta se acababa, curiosamente al mismo tiempo que ella terminaba de hablar. 

 Fui varios meses con ella aunque la quise dejar desde el primero. En una de las últimas citas me dijo que yo era una persona muy asertiva (real). Asertiva tu mamá, pensé mientras planeaba ir con otra terapeuta para que me dijera como dejarla a ella. Y así fue como durante unas semanas pagué por dos terapeutas distintas porque quizá nunca voy a ganar pero seguro siempre voy a mamar. 

 La terapeuta con la que fui para animarme a dejar a la otra terapeuta decía que su corriente era "de todo menos Gestalt". ¿Alguien dijo red flag? Nah. 

 Era una mujer de modos suaves, probablemente en sus cuarenta y, al menos conmigo, todo con ella se trataba de aceptar lo que soy sin intentar cambiar nada, porque si seguía vivo y con trabajo y gente que me quería, seguro no estaba tan mal. Su invitación siempre era a tratarme con cariño a mi mismo (bien) y "hacerme a un lado de la ansiedad" (eh, ok, pero cómo, o sea, nomás así, bueno, eh, va). 

 En algún momento éramos fácil unas 10 personas del mismo círculo yendo con ella, incluso fueron Marce y Caneko, todos sintiendo que íbamos muy bien, nadie diciendo red flags. Bien secta el asunto. Y yo andaba esperaba con entusiasmo mi ORGIA. Pero nada.

Dure como unos 4 meses. Cada semana de ese año escuché que soy valioso (pues sí) y que no importa si pienso que estoy mal, sólo debo pensar que no estoy mal (pues what) y ya no beber tanto, ya no drogarme. Ah ok. El poder de la mente, chido. Me sugería "que me tocara con amor" y yo bien emocionado por que pensaba que ya iba a integrarme al intercambio de parejas, pero no. Tampoco.

Llegó un momento en el que ya nada más le platicaba de nada... porque hasta cuando intenté confrontarla sobre la molestia que me causaba que nunca me confrontara sobre nada, su respuesta fue "es válido que te sientas así". Ah. Ah ok. Ah ok va. Pero no quería dejarla porque se me dijo y se me indicó que la terapia es la respuesta a todas las preguntas de la humanidad y yo no iba a ser el cretino que sale en todos los memes de no querer ir a terapia, faltaba más. 

 Y así estuve bien, o sea, mal normal, durante un tiempo, yendo con ella a platicar de nada, hasta un día en que otra vez no pude respirar y me salí a la calle a sentarme en un charco (real). Qué cosa cuando descubres que estabas haciendo algo que creías que te ayudaba, pero en realidad sólo no se había presentado nada en lo que te tuviera que ayudar de verdad. Al día siguiente tenía consulta con ella y por mensaje le avisé que me había dado otro ataque de pánico y descubrí que no tenía ninguna herramienta para controlarlo o al menos amortiguarlo y ya no iba a regresar.

 Después de eso fui al psiquiatra (a los psiquiatras, dirás; el purgatorio de esta metáfora antes de alcanzar el -medio-cielo mental) y a la par busqué a un terapeuta recomendado por el amigo que nunca te falla: el internet. 

 Quién podría imaginarse que mi mejor amigo el internet me iba a fallar. 

 Fui diligentemente a Google y le dije "aber sácate una terapia cognitivo conductual", y así terminé en el Instituto Mexicano de Psicoterapia Cognitivo Conductual con un cñor que se llamaba Arturo y quien me ponía tareas como ir a pararme a la azotea a media noche durante cinco minutos para perderle mi miedo al abandono(real). 

En la tercera consulta me pidió que me provocara un ataque de pánico ahí frente a sus ojos. Fracasé. Me dijo que lo intentara más. Traté de explicarle que, si supiera provocarme conscientemente un ataque de pánico, sabría cómo detenerlo cuando me llegara, que quizá por ahí no era, y me dijo que si no iba a cooperar con él mejor ya ni fuera. Y ya ni fui. Al menos le agradezco que no tuve que pagar terapia doble para saber cómo dejarlo. Así que esto es avanzar. 

 Tiempo después me volví a poner muy mal de mi todos-nos-vamos-a-morir-pero-yo-me-estoy-muriendo-ahorita-o-no-no-sé-pero-algo-está-o-va-a-estar-o-siempre-ha-estado-muy-muy-muy-mal. 

 Una amiga me recomendó de emergencia a la terapeuta conocida de la tía de la cuñada de la que le vende Jafra y fui con ella porque es lo que se hace cuando no hay más. 

Fui a su consultorio por la noche y me senté en su sillón directo a llorar, cosa curiosa porque soy uno de esos seres vomit free since 93, pero con el llanto. Había llorado sólo una vez desde Caneko, pero y ya no de nuevo. Pero bueno, el caso es que me senté ahí directo a llorar. Y ella con toda paz me empezó a preguntar qué soñaba. No qué necesitaba. Ni siquiera por qué lloraba. Qué soñaba. Sueño que encuentro la forma de controlar mis miedos irracionales y que en este momento al menos puedo dejar de llorar. No pos chao.

 Pasaron años, estuve en varios grupos de A.A que dejaba y  mi más reciente intento por creer en el amor terapéutico. 

 Entre un periodo y otro, pasaron muchas cosas: enterré dos parejas, me secuestraron, el trauma de ser positivo, mis fracasos amorosos, el estrés de ser -seguramente- el peor padre soltero del cosmos, perdida de trabajos, cancer, COVID. Todo. 

Pero  todo lo libré, así , solito. Sin terapia, sin ayuda, fracasando. 

En julio de 2020 la pandemia lo logró conmigo como lo ha logrado con tantos y me descompuso.

El gran bajón. Sin poder moverme porque cualquier cosa que sintiera mi cuerpo era señal de La Enfermedad. Terrible. Así que de nuevo busque ayuda. 

 Por mis traumas terapéuticos del pasado, le pedí a la nueva que por favor no me hablara de sí misma, y dijo que así lo haría pero ¿si la astrología no es cierta, por qué ahora sé que esa terapeuta es Acuario, tiene TLP, le tomó tres años que la diagnosticaran y para ella fue un calvario encontrar un buen terapeuta, tiene historial de trastornos alimenticios y mucho más? Ay verga con todo.!.

 También criticaba en cada sesión las decisiones de mi anterior  psiquiatra, mi santa patrona del equilibrio químico, y desestimó mi diagnóstico de TEA por el que, a mi parecer, no computaba sus meditaciones de youtube para conectar con mis emociones del pasado remoto y volverlas a sentir (con trabajos las sentí en su momento, de qué me habla), y en cuatro sesiones no creerás lo que pasó otra vez: bye.

 Ya estaba decidido a, por lo menos por un tiempo, dejar de buscar terapia por aquí, terapia por allá, terapia por delante y terapia por detrás, cuando un día que fue anoche estaba scrolleando en Facebook y me salió un anuncio de terapia a 100 peso. Pensé "qué mamada" e inmediatamente después "obvio lo voy a probar" por que ya había empezado a fantasear con el suicidio y empezaba a pensar que me mataría más rápido, y  qué forma dejara menos sangre.

 Me gusta creer que le estoy ganando al sistema porque al menos esta vez estaré pagando lo menos por lo menos y ya no, como antes. Pero ni eso me he curado del desamor de las terapias. 

Es así por que he vuelto mejor al blogger.

Solo espero que de aquí en adelante las cosas no empeoren.



spoiler: seguro que si xD


miércoles, abril 14, 2021

Ya me quiero morir

 


Una frase fuerte, dolorosa y angustiosa. Ultimamente me lo repito mucho. Fantasias oscuras llenan mi mente y luego llega la culpa. Mucha culpa.

De nuevo hay que ir por ayuda. Lo sé. La apatía eterna me inmoviliza por que ya soy una Ventusa Morla, hundido hasta el fondo. Y pa qué. Me pregunto. Pa´qué.

"Tu hija, pendejo"

Ah si.

Más culpa, cada vez más aplastante. Es bien dificil ya salir de la cama, llevo varios días sin bañarme y agr, me canso de tenerme puesto. Agrr. Que rabia.

 Escucho música para ver si me salva en esta ocasión. 

Silencio.

La música suena, la siempre confiable Chavela. Mis conciertos de crossroads, mi amado jazz. No, nada. La terapia de música solo me servía cuando Angelito estaba en sintonía y parecía que estuvieramos en la misma partitura, que estabamos en¨tonados como enamorados.

Hace poco me dijo que me amaba, via face. Pero como estaba bebido él, pues nada. Yo le digo que también lo amo, que bueno que nos distanciamos, no solo la distancia fisica. Eso lo salvo de mí y que llegara a odiarme. No lo soportaría.

 Por años "sus melodías", las que compartimos siguió dando ecos y resonancias en los peores momentos. Daba consuelo e inspiraba. Tantas historias que escribí basándome en esas rolitas. Canciones que me hacían soñar.

Ya no estás, pero estuviste. Es lo que importa.

Silencio.

Busco por mi cuenta. Digo, ah si, esta chula la rola. Pero nada, no baila el corazón como antaño.

Que ensordeciera ha sido tan traumatico como cuando olvidé el rostro de Caneko, cuando su voz y sus ojos y los recuerdos se desvanecieron lenta, dolorosamente. Que dolor. El que estuviera en mi mente, en mis memorias era lo único bueno que yo tenía. Que dolor.


Los acosos de Howl y Mimo han disminuido. Al final si volvi a acostarme con el Mimo y el me agradeció por haberlo liberado de mi, y después de ello desapareció. Bien por él, cerró el ciclo. Howl no creo. La guerra contra el me ha dejado tan extenuado que ya, ven y ya matame. No me voy a defender ya, ganaste. Eres el bueno, el héroe. Pero ya, vete.

Se que es algo quimico en mi cerebro. No sé que lo ha disparado. Quizá tanta cuarentena o el relajarme tras meses de acoso. Ahora mi mente es un caos, hay paranoia una ansiedad que me dobla, que me tira al suelo y siento que me dará un infarto.

Mi hija tan metida en la adolescencia y en el noviazgo anda en su propia burbuja, no se da cuenta o no quiere darse cuenta. Pasa horas en su cuarto o en sus cosas...pero es mejor así.

Me quiero morir y arreglo todo para el después, casi de manera obsesiva. No hablo con nadie por que me quedé sin amigos. O por que no quiero estresarlos. Ya los imagino mirando al cielo, ojos en blanco: de nuevo. AY de nuevo tú, siempre recaes. Aburres.

Asi que mejor, sin mucho tacto ni cuidado escribo aquí. En el tigretón. Perdón por la incomoda entrada.

Pero estoy solo. Soy solo.

Y me quiero morir


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