
Dios, ando des*aguado.
Ayer baje a la cafeteria de cuidados intensivos, tengo una espesa barba de una semana, caray parezco hombre lobo, tengo el cabello chino apretado que crece desordenadamente sin respeto a la moda, minutos antes Marce me ha preguntado que quien era y donde estaba su papá. Soy yo, Panchito. Doy un paso, soy Panchito, ella niega con la cabeza, la maquina en que esta conectada empieza a pitar y me sacan del cuarto, me quedo como 8 minutos viendo el señalamiento de no fumar, absorto, luego suspiro.
En la cafeteria no tomo más que café nescafé, nunca le pongo azúcar pero ahora solo lo hago nomás pa hacer girar la cuchara. Entonces escucho un ¿tigre?, yo levanto la mirada y veo a Javier, el novio del Pandis. Me pregunta como estaba, yo no deseaba hablar pero el se sentó, frente amí. No puedo aguantar su mirada, no puedo.
Envolví la taza con mis manos, estaba muy caliente, pero me distraía. Yo le pregunto por el Pandis, por como le va en el job. Responde pero yo no lo escucho, estaba totalmente absorto en la espuma del café la cual daba vueltas como una perezosa galaxia a la que se le acaba la cuerda. Entonces toca mi rostro, lo cual me agarra desprevenido. Ora ora, que te pasa?.
Que te pasa ati?. pregunta el, y yo endurezco la mandibula, me muerdo, saliva, café y sangre. Nada...respondo. Finjo ver la hora y huyo cobardemente, me despido de el apresurado .
Corro a la habitación-cortina de Marce, habitacion que comparte por no sé cuantas camas más, no estoy solo, detrás de mi, Javier me ha seguido y la ve , ella duerme profundamente. Pasan minutos lentos y el permanece parado, justo detrás de mi, se que quiere tocarme, romper mi muros durisimos. Yo sé que, en el primer contacto yo me ablandaré.... Me espanto y salgo quesque pa fumar, nisiquiera lo veo cuando salgo. Yo soporto solo, pero si alguien esta cerca, me rompo..
. A fuera hace un calor espantoso, asfixiante.
El encendedor no sirve, tras intentar usarlo 7 veces lo lanzo con furia a las jardineras, putoo encendedor de la rejodida rechingada. Desintegro el cigarrillo en mi mano mientras me da un espasmo, miro al cielo, siento las lágrimas venir, estigmas húmedos y salados, no quiero, no ahora. Siento que una fuerte mano sujeta mi nuca y la hace recargarse, a huevo, en su hombro. Luego me abraza, yo no quiero llorar, pero sin darme cuenta empiezo a desaguarme, me separo de el tras empujarlo, el no me quiere soltar, Tigre, sácalo. Sacudo la cabeza, perdón. Perdón de qué. Yo rió, con lagrimas...no sé, jaja...Se me queda viendo mientras yo me trato de secar las lagrimas, que limpian mis lagañas de las transnochadas pasadas.
El me abrazo, tiernamente, el nunca se caracterizo por eso, pero supongo que fue por que nunca conocí esa parte de el. Que sorpresa. Entre hipos confesé que me sentía culpable por, no dar más de mi, por no lograr cuidarla bien, me flagelé horrible, el solo me susurraba que no era mi culpa, que he dado todo por ella. No es tu culpa. Me desaguo toditito. Me calme a la media noche y el domingo me senti como nueva persona, menos pesado...vamos no cambia la situación y presiento que serán los días más dificiles, pero ya puedo afrontarlo. y eso es bueno.
Lo malo de llorar tanto, es que se me antoja mucho pan dulce.
Me alegra tener de amigo a Javier, aunque confieso que aún me atrae poderosamente. El maldito guapo jaja. Lastima que a el no le atraigan los tristes tigres (que tragaban trigo en un trigal, jojo)
Ya serio, en el trabajo y en la vida cotidiana no saben esto, yo siempre actuo como si nada por que asi puedo tolerarlo todo, asi que un abrazo con esa intensión, pues, fue reconfortante, me hizo sentir menos solo..