Buscaré, te lo prometo, la manera de construir una escalera que nos lleve a ningún lado, de cavar un tunel tan extenso que siempre nos conduzca al centro ingrávido de donde provenimos.
Algun día sabré como transportarme de un instante a otro sin trasgredir las leyes del espacio, y cuando lo sepa, entonces, volveremos a estar tan unidos como hasta hoy: uno dentro del otro, sin figuras ni alegorías ni tantas otras invenciones mentales, inútiles cuando se trata de la sublime y natural realidad.
Pero mientras eso sucede tendré que lidiar con la idea de la separación... Yo, que tengo grietas y resquebrajaduras por todos lados. Pero tú, que vienes fresco y radiante tendrás luciernagas siempre vivas en tus ojos y en tu boca. Las mías, antes de tí, parecían haber emigrado. Ni estoy hecho de palabras, ni rebosa en mí la poesía. Cada letra me cuesta una sacudida y una lágrima que se traga algún cocodrilo sediento. Soy...
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tontean