Lo conocí en el mero día en que se celebra a San Isidro labrador en el estado de México, me acuerdo por que siempre coincide con las primeras lluvias de mayo. Como el pueblo aquel era meramente agricultor, no era de extrañarse que el desfile con carros alegóricos fueran tractores y el altar estuviera lleno de herramientas de labranza.
Canek me lo presentó como Alcantara. Pero ahí todo mundo le decía el puma. Nomás d verlo me intimidé, me sentì invasor en ese grupo de estudiantes universitarios y su mirada llena de desconfianza me lo recordó. "Tú qué"
Canek adoraba al Puma. Fue quien más lo había ayudado en la universidad, quien más dificil le instruía y quien lo habia obligado a echarle más ganas en la escuela . Era su sensei, le decìa el friki de Canek. Puma-sama.
Llama al puma, llama al puma, dile que han vuelto, que no me sueltan. Me dijo en una ocasiòn y yo, extrañadisimo, llamé al pumita. "No pos...esta bien raro el *Neko*...." le dije y el supo de inmediato que hacer, calmó al esquizoide de Canek como el encantador de perros de la tele, lo domaba con susurros y movimientos suaves y lentos.
Después de ello, nos sentamos uno frente a otro y me miraba feo, con desconfianza. Luego suavizaba su semblante al ver mi palidez ultratúmbica por el susto. Es buena persona el muchacho - me decía, cordial - trata de no aprovecharte de el. Obviamente, yo fruncía el ceño, ofendido.
Pero al mismo tiempo entendía su desconfianza: No era amigo de la uni, ni del club de deportes, ni de comics. Era como el amigo darketo-vagabundo que quien sabe de donde había salido. Nadie de sus otros amigos me conocía y tenía mi famita de briago pachanguero.
Como puedo ayudarle? - le pregunte después. Y eso fue lo que hizo que me lo ganara. Hazlo feliz solamente, que se olvide de sus monstruos. Amalo. En ese momento el sabía, quizá siempre lo supo; no sé. Sabía que yo era gay, y sabía que estaba enamorado de aquel pelirrojo de pecas saltarinas.
Al casarse Canek, años más tarde, sentì que me moría. Pero debía fingir como si de verdad estuviera feliz por ser el padrino, me mentalicé para hacerme creer que aquello era un halago, no una ofensa.... solo fue el pumita quien supo que mi mundo se me fragmentaba y lloraba por ello como telenovela de la "Rosa de Guadalupe".
Después de ello, los años pasaron lentos y huecos. El puma salìa conmigo los fines para hablar de deportes, para beber una cheve, para reìrnos un poco de las aventuras con sus alumnos, de como los quería. De sus problemas de matrimonio, de sus hijas y del hijo que se murio. Tantas pláticas con el puma. A Canek le encantaba hacer reuniones en la marquesa - a las afueras de la ciudad de México - todo lleno de bosque y caballos...y las quesadillas, nunca olvidar las mentadas *kekas*. Ahi íbamos en bici o en cuatrimoto dando vuelta a lo pendejo. Mi condición fisica de alto rendimiento siempre me enorgulleció, jeje. El puma no, el le gustaba nomás vernos y tomaba café de olla, tome y tome café de olla como si fuera agua.
Era más grande que todos nosotros, decía que en toda su vida laboral nunca sembró una linda amistad con sus colegas y que sus amigos se fueron del lado de su esposa al momento del divorcio, luego la esposa murió y bueh, no se hablaba con sus hijas. Supongo que por ello casi casi adopto a Canek y lo veìa como un hijo, pero conmigo, que conmigo si me veía como un gran cuate.
Como no conmoverse con ello. ...Aún añoro esos momentos de risas, de música y de platicas trascedentales, aqui la profundidad del origen del sushi...jaja.
Ah cuantas cosas no vivi con el Puma, hasta ahora que hago memoria me di cuenta que pasamos y padecimos por mucho. Que viví con el como inquilino en mi pequeño departamento en Toluca cuando tuvo sus broncas financieras, cuando lo operaron de los ojos y casi lo dejaron ciego me encargue de el un ratito. Cuando supimos que tenìa cancer, bueno....Cuando Canek me confesó que tenía SIDA... yo no supe manejarlo; y fue con el con quien gimotee mi decepción, mi horror. Recuerdo cuando le dije que Marcela estaba embarazada y yo le decìa que andaba contento pero que no dejaba de llorar de dolor.
Cuando murió Canek mi mundo se colapsó asì bien putamente y solo fue mi pumita lindo quien me apoyo, el unico quien abracé pues entendía cuando había amado todos esos años a Caneko y lo que significó su muerte para mi.
Pumita estuvo pendiente de mi posterior matrimonio con Marce, incluso se opuso temiendo como se transformarían nuestros sentimientos. Tampoco le hizo muy feliz que tuviera amores a distancia, que solo lastimarían la paciencia y embriagaría la realidad con la fantasia del anhelo. Era muy severo, pero al menos era sincero y cuando lloraba mis rompimientos, me consolaba...aveces solo iba a eso, a abrazarme e irse.
También fue al funeral de Marcela, y fue padrino de la oruguis. Le regalo un rosario que es a la fecha el tesoro mas querido de mi nena.
Ahora no esta, y lleva semana y media de eso. No me enteré y me duele mucho su partida...de no despedirlo ni s*tar como lo ha estado siempre. Ayer estaba desconsolado, llore hasta que me sequé. Ni con mi madre había llorado tanto, ni con nadie.
Cierto, cuando se nos muere alguien tan cercano, una pequeña parte de nosotros mismos muere con el. Yo lo morì, nos morimos y el pancho de hoy, es uno bien diferente al de ayer.
A sus 67 años fue un hombre pleno, lleno de amor. Fuiste como mi padre, y eras mi gran amigo. Ahora no sé como voy a sobrevivir a este mundo, como voy a llenar este vacio. Me hiciste tan feliz amigo mio. ...se que no eras perfecto, pero para mi lo eras incluso de manera imperfecta.
Adiós





