Recordaba. Soñaba despierto mientras veía el horizonte pensando en varias cosas a la vez. Vi aves pasar por arriba de mi cabeza, extendiedo sus alas. Vi un globo verde perdido elevarse y elevarse hasta reventarse. Plop.
Pienso que hace mucho no me detengo a contemplar esas cosas de la vida. La brisa marina refresca mi sudor y el olor salado del mar llena mis pulmones ahora malitos por la infección. No he comido, pero no tengo hambre. Quiero recordar un hecho en específico, pero no lo logro, mi mente lo borró quien sabe por que capricho.
Hace unos años, quien sabe quién o por qué razones llegué al estado de Hidalgo, ni quiën fue quien me ofreció el trabajo de "auxiliar". No sé quien me propuso subirme a la avion
eta ni por que lo acepte. Solo recuerdo la primera vez que vi el mundo a mis pies, el aire golpeando el rostro con fiereza, de como casi me quedaba sordo por la presión de la altura. La adrenalina en mis venas. No me iba a lanzar, no habia firmado los documentos, ni pagado una cantidad obsena por ese capricho. Yo checaba los paracaïdas, sus correas, la firmeza del resorte, repartía las gafas, las chamarras. Yo los lanzaba al abismo...y los veía caer y caer con una sensación extraña. Cumplí los 18 cuando mi jefe (en realidad no sé quien fué) me regaló la experiencia, "si es que te atreves". Ja! a mi no me pueden andar diciendo eso.
Puedo decir que no existe sensación más maravillosa. Nisiquiera podría describirla con mis inmundas y pequeñisimas letras. Al tocar la tierra pensaron que había enloquecido. Nunca he reído tanto hasta quedar tan extenuado, sin aire, nunca habia llorado hasta doblarme y llorar. Y llorar, pero llorar de risa, tras vivir la muerte. Ja, mis mamadas.
Me costo trabajo conseguir mi licencia, y no me costo nada de trabajo perderla. Asi es esto. Me dediqué a otras cosas, y luego a otras. Conocí a Canek y viaje a muchos lugares con él, me trepe a todas las avionetas posibles y me lance al abismo tomado de su mano, ((en realidad solo fueron 2 veces jajaja)).. Navegué mares enloquecidos durante una tormenta electrica en Sinaloa, me perdi en la selva de chiapas, escalé la sierra, las barrancas del cobre. Luego el murió. Perdí la memoria, envejecí, envejeció mi espiritu.
Regresando a Oaxaca, mi tierra natal, tras una discusión con el Pandis-Adrián, aquel doctor ex mio con el que tanto pleito tuve, pues total, del puro coraje caminé y caminé por los montes, escalando sin equipo, congelado hasta el ano por el frio, cuando llegué a lo más alto me quedé sin aire (o quizá con exceso de aire al estar cerca del istmo...)los oídos me empezaron a zumbar, me sentí mareado y opté por sentarme en una roca sobresaliente.
Frente a mi estaba el mar del pacífico. Salvaje e indomable. Era ver el mar de esa manera en que lo ví, no saben como me afectó, fue como una revelación. un acá "cosa-inexplicablemente-cabrona" como un soplo de oxígeno a mis pulmones y sentirme así casi me embriagaba. A la lejos vi un poblano con su gente , demasiado pequeña para ser más que hormiguitas inquietas. De pronto me sentí bien cansado, con mucho sueño. De repente me sentí bien muerto, muerto como él. Tan muerto como mis amigos, tan muertos como mi madre. Y eso... Tuve una sensación de paz que no había experimentado en mucho tiempo, casi podía sentir que me sentía feliz, pero de una manera casi intangible , como si la felicidad no tuviera que ver nada que ver conmigo. Entonces de repente empecé a llorar , a llorar de verdad, sollozando con toda mi alma, con el corazón destrozado ahogándome, como no lo había hecho desde que era chavo. Me abracé a mi mismo consolandome por mi llanto que no tenia razón de ser. Tengo mucha agua, pensé, ¿por que no para?, lloré pensando que llevaba siendo otra persona desde hace tiempo. Seguía viviendo y respirando, cogiendo y riendo, pero no podía escapar a la idea de saberme muerto y que nada podría devolverme a la vida otra vez.
Hace poco descubrí revivir cuando me encontré deseando, con el corazón, volverme a trepar en un avión y lanzarme junto con aquel que hace años descubrí. Soñaba con ello, tomando su mano y sentirme morir, y viviendo así. ¿es extraño?. Si que lo es.
De pronto, mientras estando tociendo y sintiendo el dolor correspondiente a la bronquitis, supe que qué bonita y hermosa es la vida, que doloroso es respirar. Y que, de pronto, tan fácil es volver a soñar.
**a donde quiera que este
(No sé si la tradución sea correcta, lo saque de una canción en zapotaco, interpretado por el buen Herbert Rasgado, la canción llamada Xhianga sicarú guidxi layú.)
Aqui un videito lindo de dicha canción.

Uno de los textos más bonitos que te he visto escribir nunca. Es tu historia pero podría ser la mia simplemente cambiando los lugares y las personas. Cambian las palabras, pero los sentimientos son los mismos. Qué bonito es volver a soñar.
ResponderEliminarUn beso (y una lágrima)
Zaz
ResponderEliminarY que me quedo callado
Pancho mío, me sacas las de cocodrilo, que a pesar de que yo soy drama queen consumado no lloro, me hace falta a veces.
Ah y mejorate, besos e inhala eucalipto y si puedes come cebolla morada o sopa de cebolla o ajos.
ResponderEliminarasu como que has vivido mas que yo, muchas cosas nos hacen fuerte, me gusta pensar que son las malas experiencias y riesgos los que nos fortalezan. zapoteco es un idioma :O
ResponderEliminar