Cosita
Seguro ahora, hoy, ella es capaz de construirle un Taj Mahal.
Recuerdo cuando fuiste a estudiar a lyon me regalaste un caracol blanco. Con finitas manos le hiciste dos agujeritos y le colocaste el listón que te di, uno color verde. Ese día me decías que cuando sacas algo de su sitio el objeto siempre añora su origen y que es inevitable que vuelva ahí, de donde salió. Te quedaste con otro caracol y decías - con esa seguridad aplastante tan tuya - que eso era garantía que nos volveriamos a encontrar, que los dos eramos desierto que añoramos el mar.
No sé, siento que en cierto sentido nos apropiamos las personas al enamorarnos, no sé cómo es el interior de un ser humano pero estoy seguro que cuando conoces a alguien y le quieres, algo cambia, algo de ti tiene su nombre. Y tal vez con las personas pase lo mismo que con los caracoles, ese origen siempre resulta un lugar melancólico a donde volver.
Como el momento en que un grupo de estrellas se convierte en una constelación. *suspiro*
Conéctate.
ResponderEliminarJc,
¿por eso el caballero del zodiáco, po lo de constelación?
ResponderEliminarjjaja...no en realidad es por que me gusto la ilustracion XD pero tiene sentido lo que dices jejeje
Eliminarbonita añoranza. Un abrazo enorme panchoso, me haces sonreir
ResponderEliminarsi que lo es! un gran abrazo de vuelta didier! :D
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