El domingo mi pequeña se enfermó, afortunadamente nada muy grave: "sobrecarga estomacal" nada más. Pero ya saben, me preocupo, me angustio cuando la veo enferma. Es inevitable.
Me quedé ahí, toda la noche cuidando de su sueño, cobijándola hasta que yo mismo, sentado junto a su cama, quede completamente rendido por el cansancio. La mala posición y el grito agónico de mi cuello hizo que me despertara un poco antes que ella. La miro y sonrió, acomodo su desordenado cabello que tapa su carita. Mi "tía cosa"; tras unos minutos en silencio, su respiración cambia para después abrir sus ojitos. Aquellos ojos divinos, enmarcados por sus largas pestañitas :-3. Me ve, sonrié. Buenos días. Digo. Te quiero, contesta, soñolienta.
Me muerdo los labios, esa palabrita siempre me conmueve. Las primeras palabras después de un corto o largo silencio siempre me *tocan* y yo recuerdo.
Voy pa atrás y me vienen a la mente cada uno de esos momentos de *palabras precisas* que se clavaron hondo.
Mi madre, enmudeció mucho tiempo. No, no recuerdo cuanto tiempo...¿un semana?¿un mes?¿tres meses?. Tras el abandono de papá, ella lloró como nunca y luego se encerró en un silencio terco. La extrañé mucho...no es que fuera muy parlanchina conmigo, pero extrañaba su voz, sus buenos días, o su "voy a contar hasta tres o si no...". "Si Hernan se salta de un puente, tu tambien lo harías, Francisco?" Frases así, eso extrañaba. Paso tiempo, pero un día en la tarde, después de comer, ella dijo: Francisco, te tocan los platos!. intercambié miradas con Bella y con Hernán, y sonreimos: mamá había vuelto. Y aquello , para mí fue un *te amo*.
Cuando mi mamá supo que era homosexual y aparte, puto, también guardo silencio. Ella así gritaba, así castigada. La semana en el hospital fue silenciosa y dolorosa, la llegada a casa, cuando todos evidentemente sabían mis *Rarezas*, también fue algo que ensordecia de tan callados. Nadie un ¿como estas?¿te duele?. nadie, nada. La verdad poco me acuerdo de esos dos meses después de mi salida al closet; sangré en el alma como ninguna otra ocasión, me duele recordar....pero entonces mi mamá ordenó desesperada: come, ya, Mifé.
Come-Ya-Mifé.
Fue lo ultimo que me dijo mi madre, lo ultimo. Yo tampoco abri la boca, yo también, ennudé mi lengua. Pero para mi fue un "aun te amo".
Recuerdo unos "si"
"si"
y "si".
Me sentí tan feliz con esos tres sí, tras una semana de espera. Fui tan feliz que hasta me dolio. La alegria duele, como cuando se rie uno hasta las lagrimas, asi, duele.
Los "Hola", que hacian bajar la guardia. Meses sin hablarme, de habernos peleado..yo planeando un reclamo por el abandono, y su puto "hola" hacia que se esfumara el enojo, sonriera como imbecil. Para mi, era un "te sigo queriendo". "Me importas", y me conmovia horrendo, me rendía ante ello.
Recuerdo a Caneko, con su luminosa sonrisa y ojos chispeantes. Le había confesado que me gustaba el, le había robado un beso..estaba yo muy ebrio, en otras circunstancias me hubiera aguantado las ganas. Su amistad era lo unico que tenia en el mundo. Sin familia y sin amigos, sin pareja. Canek era lo unico en esa epoca. Era lo mas honesto, lo más puro en cariño...no queria perder su amistad, a el. Pero ese dia, yo bebi mucho y lo besé. El, mas grande y fuerte que yo, detuvo mi avance, negó con la cabeza y silencioso se fue. Yo lloré espantoso, horrendo en un rincón, desconsolado. Lo habia perdido.
Estaba tentado en visitarlo a su casa, a hablarle...pero no podia.
Unos 4 dias después, muy de noche, toca mi puerta y me sonrie, los hoyuelos en sus mejillas. Me envuelva en un abrazo cálido y me besa. Termina el beso, y dice "Okey". Esta entre mis recuerdos mas luminosos, mas hermosos.
Igual, cuando Caneko desperto de su coma, yo le pregunte, ¿sabes quien esta aqui?. y el, debilmente tomo mi mano, "Mi panchito", dijo. Ante ello lloré, lloré y le pedí perdón por haberlo dejado, por abandonarlo. Me acaricio el rostro y volvio a repetir, *panchito*, y supe que me habia perdonado.
La primera vez que Naidee me dijo *Papá*, tendria unos dos años. Ella me temia, huia de mi, y aunque jugaba con ella, siempre me veia recelosa. Yo sabia que ella sabia que era un importor juggando a ser papá. Usurpaba el puesto de Canek en su vida, aquello me hacía sentir culpable, como si no mereciera esos momentos, como si no fuera digno de ellos. Asi mismo, sabía que Marcela se enamoraria de nuevo, que ese alguien seria quien Naidee llamara Papa, debia hacerme a la idea y no encariñarme demasiado...pero entonces, un dia en la playa, tras tirar un objeto sin darme cuenta, Naidee grita: !papá! tratando de llamar mi atención, de señalarme dicho objeto...el cual no vi por que no dejaba de ver a mi niña diciendo papa, papa , papa. Me lo decía amí. Fue hermoso. divino. eterno, lo fue todo. lo es todo.
Y asi, hay varios momentos que determinan por solo unas cuantas palabras. Que lo dicen todo. Y lo alumbran todo.
y ...nunca se acabar estos post jaja.







