(doodle hermoso de hoy)
Me gusta el día de muertos, celebrarlo. No le hago el feo al Jalowin, me gusta disfrazarme y echar desmadre. Pero no lo mezclo, cada cual tiene su lugar en esta casa. Y el Hanal Pixan le corresponde el lugar de honor.
México es muy grandote. Y el día de muertos varía en cada estado. Lugares como Janitzio (Mich.) o Mixquic (Eto de México) , que aparte del altar en casa, se hace unos bien bonitos en las tumbas, y ahi los velan, cempasutchil , copal , cirios y demás. Aquí en el sur, se le conoce como el Hanal Pixan, palabra maya, que significa el "banquete de animas".
Cuando yo era niño, recuerdo el ritual madrugador de limpiar las tumbas, barrerlas al cantar. Después, ya limpias, les poníamos coronas de flores amarillas, la flor de muerto, el cempatsuchil. Estas flores se da en estas epocas y tiene un olor muy fuerte, la palabra proviene del náhuatl y desde esas épocas prehisánicas se le conoce así.
Con sus petalos, amarillos, hacìamos camino dorado a la casa donde estaba nuestro altar. La creencia popular, es que la luz de las velas, el copal y el cempatsuchil, guian a nuestros muertos a la casa...es como la invitaciòn, a visitarnos.
Los muertos vienen al banquete que le ponemos - le digo a mi hija, y ella se espanta ante la palabra "muertos".
- No temas mija, son nuestros amigos los que invitamos, la familia, tu mami, tu no sabes, pero a ella le encantaba mi mole que preparaba, se lo hago y nomàs viene hoy a saborearlo.
Mi altar, o quizá sea más correcto decir, mi mesa de banquete, es grande. Menos que el año pasado. El año pasado quise recordar a los olvidados. Los que sé que en su casa no recordarían ya, a mis conocidos que murieron por drogas o sida.
No hay peor muerte que el olvido.
Mi hija me ayudó, ella le entusiasma todo eso. "Un altar" es como un ritual mágico nena, le digo. Tiene ciertos elementos que ayudan a nuestros visitantes llegar bien. Como la sal que purifica, la cruz de ceniza, el copal.
- Pa qué el agua? - pregunta ella .
- Pa que beban - resumo y ella me dedica una mirada de que esa información es insuficiente, así que añado - vienen de muy lejos y vienen cansados, sedientos, así que lo primero que hacen es beber agua. Por eso también el petate, ahi reposan.
Mi hija baja la mirada al tapetito en el suelo, donde la gente descansa en el piso. Le cuento la función se las fotos y de los espejos, en donde se ven reflejados, en los santos y virgenes de su devoción. En las flores.
Al final suspiro. Y me quedo viendo las calaquitas de dulce que dispongo para mis difuntos. Ya son muchos. Y cada uno me llena de nostalgia, de un dolor sordo en el lado derecho del corazón.
Veo la calaca de mi padre. Y a lado de esta una mandarina. Es de lo poco que cuento de el. Llegaba del trabajo, oliendo a sudor agrio y a mandarina. Había estado comiendo y la cascara la guardaba en su pantalón. Cuando me veía me decia: Paco!, toma y compartela con tus carnales. Y me ofrecía la mandarina. Es el recuerdo mas fuerte qe tengo de el...de mi padre.
La de mi mamá, cierro los ojos, y la veo en la cocina, siempre cocinando, pa nosotros y pa extraños, muele y muele mole. Yo le ayudaba, o trataba, pero me regañaba por que era muy lento yo. Pero no es que no fuera lento, es que ella parecía que bailaba. Paso a la derecha sarten, con chile, lo agita un poco, voltea, tres pasos corta limones, se inclina y toma una rodillo, se vuelve, agita, paso, atras, bate, santito, apaga estufa. La recuerdo bailar así.
Ahi anda la calaquita de Mi tio, junto a un libro, el de los mosqueteros, el primero que me dio. Parece que veo al taciturno de mi tio leyendo siempre, u ordenando, una y otra vez todo, aun lo veo. ahi..
Veo la calaca de Canek, de chocolate. Pude haber llenado la mesa de mermeladas, pero lo llene de cajetosos. Dulce de cajeta. Le encantaban, cuando los doctores se lo prohibieron, tuvimos que esconderlos, pero el simplemente los olfateaba, los hallaba fuera donde estuvieran. Un día conseguí que me besara, a cambio de un cajetoso. Y fue muy dulce, no por que su boca se impregnó del sabor, sino que el beso solo acarició mis labios lentamente..y bueno....
La calaca de Marcela, es de aamaranto, y esta junto a una virgen de guadalupe. y una grulla en origami. Mi recuerdo mas fuerte con ella, fue el momento de esa navidad en donde, en una caja, habian mil grullas de origami hecha por ella....segun la tradición japonesa, al hacer mil, se pide un deseo en torno a la salud..y en lugar de hacerlo por ella, lo hizo por el tigreton que tenía por esposo... conservo las grullas, todas...
Les dedico un guiso a cada uno, una fruta, un vicio. Pa que lo disfruten de nuevo, siempre. Para siempre.
Suspiro, nostalgico.. y luego sonrió