
Hoy tuve mi primer examen de etimología y se me ha quedado grabado una palabra: Fatuo - Infatuación.
Según la wikipedia. La infatuación es el estado caracterizado por el dejarse llevar por una pasión irracional, tratándose de un amor adictivo. La infatuación ocurre normalmente al inicio de una relación amorosa. La misma está caracterizada por: urgencia, intensidad, deseo sexual y/o ansiedad, donde hay una extrema absorción del uno con el otro. Se le asocia comúnmente con la juventud.
No quería hacerlo, pero asocie las ideas. Sin evitarlo pensé en mis antiguas relaciones destructivas, que tanto tantisimo daño me han hecho. Pero volviendo, el origen de esa palabra es muy interesante, todo como una cadenita que da origen a.
Orimero encontramos al verbo latino fari, “hablar, decir”, emparentado con el griego femi (del cual deriva fama, “aquello de lo que se habla”), la cual procede la palabra fatum: que en principio significaba “lo dicho”, luego pasó a indicar “lo predicho, el vaticinio, la profecía”, y por último indicó “aquello que se ha predicho, vaticinado, profetizado”; es decir, el destino, el hado.
El que pronunciaba el fatum, el vaticinio, era el fatuus, es decir, el adivino. Y como suele suceder, a veces acertaba y a veces no, y cuando alguien se mostraba suspicaz con sus profecías, o le reprochase que no se hubiesen cumplido en el pasado, el fatuus (o sea, el fatuo) desplegaba toda su arrogancia y le recordaba que él y sólo él era quien sabía interpretar el designio de los dioses. De modo que fatuo empezó pronto a tomar su significado actual: presuntuoso, vanidoso, que se jacta de quien es y lo que dice.
No obstante, como a pesar de su arrogancia las profecías del fatuo seguían fallando, la palabra tomó un nuevo significado: no sólo presume, sino que presume de lo que no es, de lo que no tiene y de lo que no sabe. Una jactancia infundada y ridícula, un necio que sólo produce risa y desprecio ajeno.
Pero el fatuo no se cae de la burra. Ya no sólo proclama que él es un auténtico adivino, el intérprete de la voluntad de los dioses, sino que además se lo cree. El profeta se convierte en un orate, un loco que clama en el desierto, un enajenado esquizoide y paranoico. Vive en su mundo de fantasía, está convencido de lo que dice y de la maldad de los demás por no creerle, y no hay forma de que entre en razón. Así, fatuo adquirió un nuevo significado: alguien falto de razón y entendimiento, alguien que ha perdido por completo el juicio.
Y es aquí donde los ingleses dan un nuevo significado a infatuarse, es decir, volverse fatuo: el fatuo no es sólo el presuntuoso, el necio, el charlatán que no sabe de lo que habla. Es también alguien que se ha vuelto completamente idiota por sus propias obsesiones y fantasías, vive en un mundo de ilusión y no quiere salir de él, no hay forma de que vea la realidad.
Y el caso más paradigmático es el enamoramiento ciego, la pasión arrebatada por alguien a quien adornamos de las mayores alabanzas, y a quien no podemos olvidar por más que veamos que no nos corresponde, o que nos desprecia, o que nos humilla, o que nos trata de la forma más cruel y rastrera que podamos imaginar. Nada de eso importa al fatuo, al infatuado, que sólo ve lo que quiere ver, completamente fascinado por esa luz difusa y móvil, ese fuego fatuo que sólo él distingue en el objeto de su pasión, y a quien sigue obnubilado hasta caer en el cementerio.
Qué buena reflexión,mano.
ResponderEliminarNo me cabe duda que no me gustaría caer en una personalidad fatua,
sin embargo, aveces creer demasiado en lo que uno cree respecto a cómo son las cosas, puede llegar a ser fatuo... y eso a mí me pasa, jajaja... u_u
Chispas,qué complejo...
¡¡Qué Padre Pancho!!,
oye, qué estás estudiando eh?
Saludos a Marce y a tu nena,
un abrazote y besote para ti.
Bueno, no conocía nada de esto, y me ha sorprendido mucho. En el amor, creo que es dificil no caer en esto alguna vez, a no ser que seas muy fuerte y no te dejes influir.. Eso si, he conocido a muchos que se han convertido en Fatuos, y que ni tan siguiera se dan cuenta de ests cosas.
ResponderEliminarUn beso cielo
Kidam: ola tesoro, donde andabas que no habia podido leerte. oYo tambien suelo ser muy fatuo, me apendejo bastante jeje, quizá necesitaria ese componente de infactuacion para ser feliz, un poco de locura y perdida de juicio, ´por que razonar algo así? no lo sé..no he comido...ñe
ResponderEliminarbesoo
Alex: Tiene razon, imposible no atarugarse en el amor, convertirse en fatuus perdiendo su esencia o su cabeza por completo. En fin , tankius por tu comentario niño! ya estas mas tranquilito?
ResponderEliminarbeso
Una reflexión muy interesante, sin lugar a dudas. Es curioso ver como muchos vocablos van evolucionando e incluso mutando con el tiempo.
ResponderEliminarBesos.
Etimología? uh! q estudias?
ResponderEliminarEntonces soy un fatuo!
Mentira jeje... o no sé
Interesante post
Saludos desde una tierra garnachera!
Yo me he infantuado màs de una vez e inflatuado a veces que no se me atora algo por causas de la flotonerìa.
ResponderEliminarBesos
diantres la historia de mi vida es pura infatuación
ResponderEliminar:(