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lunes, abril 07, 2014
Cajita de bonitos recuerdos
Recuerdo con mucho cariño el Jenga, ese juego de mesa de palitos que formaba una torre de equilibrio. No me acuerdo por que lo compré....supongo que para la convivencia con mis compañeros de CFE en los momentos de ocio.
Al final, el Jenga terminó en casa y yo jugaba siempre con Marce. Empezabamos a llevarnos bien y como poco sabíamos de uno y del otro usábamos ese juego para decir "nuestras confesiones", nuestros gustos.
- Como amigo, ya cuando se tiene confianza soy muy molestoso. Castroso. No sé, estar ahi jodiendo demuestra que tanto cariño le tengo a la gente. tu crees?
Le confesé una vez después de desprender un palito del Jenga y depositarlo hasta arriba. Marcela se preparo para sacar una pieza terca en el segundo nivel de la torre.
- Me gusta el cabello largo, cubren mis orejas...son feas. Parezco legolas.
La torre pareció tambalearse, pero no paso nada, Marcela la coloco al final. Y asi jugabamos, preguntandonos o simplemente diciendo lo primero que viniera ala mente.
- Odio las corbatas
- Me gusta escribir Te Amo en la sopa de letras...ya cuando me doy cuenta, esta fría. También me gutsta escribir la palabra Sayil, me la enseño canek, significa luz. o resplandor. me gusta como suena y cuando como sopa de letras, busco la *s*....y la sopa se me enfria de nuevo..
Naidee estaba muy peque, pero ya corría y decia algunas palabras. Palabras, como *dada*, que significaba Papá o cenicero, dependiendo. Naidee nomas aprendiò a hablar y de verdad tenía monologos asombrosos consigo misma, hable y hable.
En el Jenga cada vez que alguien perdía y la torre caía, Naidee llegaba corriendo gritando: yo yo yo!. Lo levantaba todo, acomodandolo, para después irse con una luminosa sonrisa, mientras decia cosas como : lachugaba baba nana nonayuguamayuga mamalupa.
Marce y yo nos veiamos y nos reiamos.
Marcela estaba feliz, se le notaba. En ese tiempo la enfermedad no era tan grave y había momentos de deliciosa tranquilidad en que solo jugabamos jenga y hablabamos de esas cosas que nos gustaban y lo que no.
Atesoro esos momentos, lo guardo celosamente en mi cajita de recuerdos.
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