domingo, agosto 10, 2008

Reencuentros y exorcismos

Iba caminando a paso veloz, viendo hacía al frente sin realmente ver nada ni prestando atención a algo en particular; y así me la vivo en esta gran ciudad blanca que es Mérida. Creo que aprendí a sobrevivir en las ciudades de ese modo. En fin, con grandes zancadas y los brazos balanceandose a los lados me desconecto de mi alrededor, mis labios se mueven al son de un remix musical que solo esta en mi mente. Pasa entonces, un ligero golpe en la mano me hace volver a la realidad, sin embargo ni me detengo ni me volteó; aunque percibo claramente que a mi lado se han detenido en seco. En otro tiempo me abría volteado y echado bronca :¿que puto, que? fijate taradooo, que? que me miras.!? YIAAAAAAAAAAAA! *ataque feroz* (que bueno que ya soy civilizado -w-).

Bueno la cosa es que escucho voz que dijo:

¿Tigresito?

Doy como 4 pasos y me detengo. Giro la cabeza y ahí estaban los dos. Sin haberlos visto podria haberlos reconocido por el simple hecho del "tigresito".


tIGRESITO, Tigresito, Tigreton, ya saben el secreto del titulo de este blog, quien me otorgo aquel titulo...por que solo el, Adrian *alias el Pandis* se le ocurriría tal aberración.
Los recibo con un "que ondaaa" con todo y sonrisa.

"Igual de distraido que siempre, Tigresito" me dice.


Yo suelto la carcajada. Ellos también siguen igual que la última vez que los vi. Adrian medirá unos 1.95, y recuerdo que la primera vez que lo vi me clave de su extraña belleza, de eso hace 16 años. Extraña relación tuve con aquel "niño-genio" de la secundaria y posterior ambicioso-doctor en la madurez. A su lado, estaba Javier. El enfermero; mi némesis. De momento me pregunto si sería adecuado sonreírle a él también.

Pero lo hago sin reservas, sin pensarmelo y con un impulso feroz los abrazo efusivamente. Mientras intercambiamos preguntas y chismes varios, me pregunto internamente si hay en mi alguna pizca de resentimiento.

Nada.

Vuelvo a sonreír, divertido en como el destino juega de nuevo con nosotros; no sé, me parece curioso vernos después de tanto amor, de tanto odio, de tanta miel e hiel esparcida.

Los invito a platicar en un café cerca de la plaza principal. Noto como Javier se me queda viendo con cierta cautela. Y yo, pues no dejo de pensar que se ve guapisimo y que su mirada sigue igual de profunda; se que me busca algo de enojo, pero no. A Adrian lo noto cambiado...aun no sé en qué.

Nuestra historia es muy larga, pero trataré de resumirla lo más posible: Adrian fue mi primer amor pubertal. Bueno en general fue mi primer amor. Antes de que me cambiara la voz, antes de que me saliera pelos en el escroto, antes de perder la inocencia y la virginidad. Antes de todo estaba "El Pandis". Pero como apenitas eramos pendejos y jovenes, pus nunca se dió nada más que algunas miradas y algunas caricias leves, y bueno mi primer beso puto fue con el .

Que sorpresa nos dimos cuando nos vimos mutuamente, años despues de esa etapa inocente, en un antro gay. Yo en medio faje y el, timidamente tratando de pasar desapercibido. Como la vida es bien cabrona, empezamos a interesarnos en un acontecimiento tremendo para mi: la muerte de mi madre. Ahi, después de 14 años de autoexiio de mi tierra, encontre la salvación en aquel doctor que sanaria parte de mis dolores acumulados. Ahi fue donde todo empezó, o se estancó, quien sabe. Luego aparecería en escena Javier, el enfermero. Encantador, bromista y cuyo aroma siempre me recordaba a mi profesor de biologia.

Después de una huida improvisada a Villahermosa, el me confesaria su gusto por el enfermero. Despechado y lleno de rencor, le di bajón al mentado enfermero encantador quien, despues de algunos meses logró cautivarme atraves de inyecciones frecuentes...de narcoticos melosos para despues irse con la hermana de Adrian, quien volveria a mi para despues regresar con el enfermero javier y bueno...


Fue un triangulo amoroso de lo más intenso, enfermizo y cansado.

"Vivimos juntos..."

Helos aqui, despues de tanto merequetengue y circo. Woow, exclamo, ¿todo bien?. A ambos les brillan la mirada. Me alegro, el hostal de fantasmas y mostruos se ha estado vaciando poco a poco. El exorcismo funcionó. Soy libre!

¿Y tu, tigresito?¿como te va?

No le contesto, alzo la mano al cielo y hago una señal. "Yo estoy..."

Espero unos segundos cuando una pequeña de casi tres años se me lanza a las piernas.

"...de maravilla" respondo, aunque se ve, se me nota.

1 comentario:

  1. Estoy muy orgullosa de tí, Tigrecillo *abraza*

    Gracias por el correo...quiero más!!!!

    *luvs*

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tontean

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