lunes, junio 30, 2008

cita





Desde la burda concepción que se tiene de lo que debe ser un niño, sus
hermanos lo molestaban llamándole marica porque prefería pintar que jugar, o
llorar antes que devolver los golpes.
Lo recuerdo con
los flacos y largos brazos tendidos hacia adelante para mantener alejado de su
cabeza a su hermano. Con las lágrimas escurriendo por su cara, mientras Adrián, tres
años menor, exhibía entre las manos crispadas un mechón de pelos de Francisco.

Yo que fui la mayor de cinco hermanos varones tal vez no te extrañe que le dijera: —Jálale el pelo tú también.
Jálaselo—.
Y él, a pesar de sus lágrimas respondía — No puedo mamá, no
puedo. Es que le va a doler, le va a doler—.



Imagínate el bello cuadro, yo
empeñada en aniquilar su bondad, sólo para que entrara dentro de la concepción
de lo que en mí influenciada cabeza, tenía que ser un varón: Vengativo, áspero,
poco compasivo.

Y esa fue mi actitud permanente, creyendo prepararlo
para la vida, lo instaba a defenderse; a devolver golpe por golpe, no importaba
que fuera en contra de Adrián, su hermano menor, que dicho sea de paso, no respetaba
edad ni tamaño.
Aún así no pude, torcer la tolerante y prudente bondad de
Francisco.

Pasaron los años, hasta que un día yendo de camino a la
costa, después de horas en las que Adrián lo fastidió en el espacio cerrado de
nuestro carro, sucede que por fin lo hartó. Si lo hartó — entonces se volvió
hacia él tranquilamente— y en respuesta a la última provocación, le plantó un
golpe en la cara, contundente, diestro y seco.

Un solo golpe, que dejó
atónito, tanto al benjamín como a todos, a mí especialmente. El abusivo de todos
los días, lanzó un alarido y cuando aquel iba a protestar, yo le apreté la
pierna discretamente y entendió.
Mi pequeñito siguió llorando cada vez más
quedito durante un buen rato, mientras Francisco mi artista, miraba fijo por la
ventana a un punto que sólo él conocía, sumido en sus ensoñaciones. Nada se
dijo, pero como consecuencia de este episodio lo dejamos de molestar. 

Ahora sé que con mi actitud hice su
vida difícil, no se todavía si supo asimilarlo y comprendió mis razones, no se
si lo ayudé o lo perjudiqué.

[............]


Siempre fue retraído, encerrado en si mismo, hay
mucho de si que nunca mostró a los demás, y yo lo entiendo a la perfección,
porque fui forzada a vivir de puertas abiertas, sin respeto a mi intimidad y aún
así logré mantener un espacio inaccesible al que yo misma tardaba en penetrar.
Siempre me dolio su soledad. Presiento luchas y oscuridad dentro de sí y
también a su alrededor, siempre tuve ese tipo de presentimientos acerca de él.

[..........].

lunes, junio 09, 2008

lunes, mayo 12, 2008

Mi esposa

Pocos saben como es mi relación con mi esposa. Se supondrá muchas cosas.

Podría decir de que en mi matrimonio, estan unidos dos completos desconocidos; como en la época donde la familia determinaba con quien te casabas sin saber con quien.


Vamos a cumplir el año ya de matrimonio...pero la verdad, nuestra unión apenas se esta dando como tal. ¿Han oído que del odio al amor solo hay un paso?. jo. Más cierto no puede ser; sin exagerar, podría decir que Marcela y yo inicialmente nos odiabamos...bueno... al principio no nos tragabamos y luego nos aborrecimos, ya después nos odiamos (a eso le llamo evolución ja). Lo unico que nos mantuvo únidos, al principio, fue Canek, luego la enfermedad de Canek, después la muerte de canek, despues la hija de Canek, posteriormente los fantasmas en torno a Canek y bueno, tuvo que pasar mucho tiempo para unirnos por nosotros mismos.

Je. Ahora me rió de aquel juego del destino al unirnos, a nosotros, seres tan dispares para quererse y cuidarse.

Se puede odiar con tanta facilidad, amar como tal, se requiere de más tiempo y cuidado. Vivir con odio es de verdad agotante y corrosivo. Uno se va pudriendo por tanto auto-veneno. Pero la culpa era mayor que el odio, así que por ello vivimos juntos y si ibamos a vivir juntos, tendriamos que tolerarnos.
Pero la tolerancia no cura al odio. El odio se cura con perdón...¿pero como perdonarla, si yo mismo no me perdonaba?...

Perdonarme, suena facil. No lo fue. Pero lograndolo, yo-ella, pudimos avanzar un poco mas en otros sentimientos más positivos. Puedo decir que, Marcela se convirtió en mi amiga y confidente. Me sequé en su hombro incontables ocasiones y viceversa.

Ciertamente han sido los momentos de tristeza, preocupación, de enfermedad los que más han abundado. Pero también, en ese duro proceso hemos -y lo digo en plural- dedescubierto una pizca de felicidad...y nunca antes habíamos tenido tanta fuerza, y ganas de vivir. De amar.

Ahora veo algunos frutos... En todos estos años, nunca la había visto sonreír. ¿Es está la sonrisa que Canek me contaba?.

Justo ahora, hemos dormido (d.o.r.m.i.d.o) juntos. Ha sido así por una semana. Que extraño es despertarse así, con alguien. (y no, quien pregunte JAMAS he despertado con alguien pór mas de tres dias seguidos...;_;). Y si, lo confieso, estoy aterrado, jaja.

Hemos paseado y jugueteado juntos, rezado y aprendido juntos (aunque luego huyo hacia la compañia de mis pensamientos). Este peregrinar, ha abierto...esto...

Esta es la primera vez que viajo en familia. Es extraño. Me gusta, pero me asusta. Si,me aterra la idea de perder todo este mundo de perfeción, estos momentos de alegría. Apenas me doy cuenta lo que tengo y no quiero soltarlo...

... Que engañosa es la felicidad, que cruel es. Probablemente al llegar de nuevo a México, pierda esto de nuevo...

¿evitarlo? No. No suelo ser tan egoista.

Haberla hecho sonreír como cuando ella tenia 16 años, como cuando se enamoro la primera vez; me hace sentir ...como que, todo, todo y todo...ha valido la pena.

Y eso, es suficiente.
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